Cámara En Mano comienza su año fotográfico 2026 asistiendo al carnaval de las Botargas y Mascaritas de Almiruete, una pequeña localidad a los pies del pico del Ocejón, pedanía de Tamajón, uno de los pueblos negros de Guadalajara.
Nuestro día comienza con una visita a la Ermita de la Virgen de los Enebrales. Un templo románico del Siglo XVI donde se venera la imagen de la Virgen de los Enebrales conocida también como La Serrana, de gran devoción en la comarca.
A escasos metros de la Ermita, rodeada de enebros y sabinas, se encuentra la Ciudad Encantada de Tamajón.
Un paraje natural de formaciones rocosas Kársticas de piedra caliza que el tiempo y los agentes externos, como el agua y el viento, han ido modelando adoptando formas caprichosas como arcos naturales, puentes de roca, oquedades y cuevas que recuerdan una ciudad prehistórica en ruinas.
Después de ese paseo por el sabinar (uno de los más grandes de la península Ibérica) y por la ciudad Encantada acompañados por un fuerte viento, nos dirigimos a Tamajón a visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, otro templo románico del siglo XIII con una galería porticada que nos dejó unas bonitas fotos con vistas al pueblo y a la sierra.
Tocaba reponer fuerzas y lo hicimos en uno de los restaurantes de la zona. Después del almuerzo nos dirigimos a nuestro objetivo: El Carnaval de Almiruete, una de las fiestas más singulares de la Sierra Norte que tiene lugar cada año el sábado de Carnaval y está declarado fiesta de interés turístico provincial.
Un carnaval de origen ancestral, quizá uno de los más antiguos de la zona y posiblemente de España, perdido durante mucho tiempo y recuperado en la década de los ochenta gracias al esfuerzo de vecinos y amigos del pueblo interesados en rescatar sus tradiciones más representativas. El carnaval está dedicado a la fertilidad y al cambio de ciclo.
La fiesta comienza a las cuatro de la tarde cuando los mozos del pueblo, después de vestirse en secreto de botargas en la montaña, bajan al pueblo al toque de cuerno y haciendo sonar sus cencerros. Una vez descienden con su peculiar sonido se dirigen a la casa de las mascaritas, cuando se encuentran se emparejan y continúan el pasacalles juntos.
Durante el recorrido los botargas lanzan pelusa (espadaña) y las mascaritas tiran confeti como gesto simbólico de fertilidad de la tierra y bienvenida a la primavera. Al final del recorrido se descubren los rostros y empieza el baile al son de la dulzaina, tambores y batukadas en la plaza del pueblo. Se encienden hogueras y se prepara una parrillada de carne y chorizos que comparten con todos los visitantes convirtiendo la plaza en un ambiente festivo donde se divierten desde los más jóvenes hasta los más antiguos del lugar.
Durante la fiesta el museo de botargas y mascaritas permanece abierto para que los visitantes puedan visitarlo y comprender mejor el origen de esta tradición tan ancestral y tan arraigada en la zona.
El día empezó desapacible y con un fuerte viento que fue amainando con el transcurso de la jornada, parece que el tiempo también quiso congraciarse y aliarse para que las botargas y mascaritas pudieran lucirse un año más.
Maria José G. Hermida
Aquí tienes algunas fotos tomadas por los asistentes








