XI Fotonaratón iberoamericana 2026

La Fotonaratón Iberoamericana volvió a tomar las calles de Madrid este domingo 22 de febrero, sumando a la capital española a una jornada simultánea que une a 66 ciudades de 13 países latinoamericanos en torno a la fotografía. La iniciativa, que nació en 2015 como una salida colectiva y hoy se ha consolidado como uno de los mayores encuentros fotográficos del ámbito iberoamericano, invita a capturar imágenes “in situ” durante varias horas bajo categorías temáticas comunes.

En Madrid, la convocatoria reunió a aficionados y profesionales que recorrieron barrios históricos, ejes culturales y espacios urbanos en busca de escenas que dialogaran con las categorías habituales del certamen: Gente, Patrimonio cultural y Naturaleza urbana . Desde primeras horas de la mañana se respiraba un ambiente de camaradería creativa: grupos organizados compartían la ruta establecida con inicio en la estatua de García Lorca en la plaza de Santa Ana y finalización en la Iglesia de Sta. Isabel en la calle del mismo nombre. Con un recorrido circular.

Entre los participantes destacaron varios miembros de Cámara en Mano, que acudieron en grupo y con una estrategia clara: explorar contrastes entre tradición y modernidad.  Sus recorridos incluyeron enclaves de fuerte carga simbólica y espacios cotidianos donde la vida madrileña late con más autenticidad. Algunos apostaron por retratos espontáneos, otros por encuadres arquitectónicos y juegos de luz propios de una ciudad que ofrece una riqueza visual inagotable.

La Fotonaratón no solo es un concurso; es también una experiencia de aprendizaje colectivo. Tal como subrayan los organizadores internacionales, el espíritu del encuentro radica en transformar una práctica a menudo solitaria en una celebración comunitaria de la mirada . En Madrid, esa filosofía se hizo visible en los intercambios constantes de consejos técnicos, en la revisión improvisada de fotografías sobre las pantallas de las cámaras y en la emoción compartida al descubrir escenas inesperadas.

Al cierre de la jornada, el cansancio competía con la satisfacción. Las tarjetas de memoria rebosaban historias: reflejos dorados sobre fachadas, gestos anónimos cargados de humanidad, detalles urbanos que pasan desapercibidos en la rutina diaria. Para los integrantes de Cámara en Mano y el resto de participantes, la edición de este 22 de febrero dejó claro que la ciudad sigue siendo un territorio fértil para la exploración visual y que la fotografía, cuando se vive en comunidad, multiplica su poder narrativo.

A ver si nuestros compañeros tienen suerte y sus fotos son seleccionadas o gana algunos de los múltiples premios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Nuestro contenido está protegido !!